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jueves, 7 de mayo de 2015

INVESTIGACIÓN: ORDEÑO Y MASTITIS EN CABRAS LECHERAS (ESPAÑA)

En un trabajo de investigación se ha estudiado el efecto del ordeño mecánico en líneas media y baja sobre la incidencia de mastitis (mamitis) en ganado caprino lechero (España). 

En una sala de ordeño clásica, con dos plataformas, la instalación de la conducción de leche en línea media (LM) o alta (LA) puede abaratar la máquina de ordeño en torno a un 25% respecto a una instalación en línea baja (LB), dado que se suelen colocar la mitad de unidades de ordeño. Además, este último aspecto también facilita que en LM/LA se introduzcan ciertos automatismos, como medidores electrónicos y retiradores automáticos de las pezoneras. Sin embargo, cuando se ordeña en LM o LA la leche asciende a 'borbotones' por el tubo largo de leche, lo que ocasiona elevadas fluctuaciones de vacío a nivel del colector y del extremo del pezón. Por el contrario, en LB la leche desciende desde el pezón hasta la conducción de leche, lo que permite que los flujos no sean tan turbulentos como en LM/LA y, por tanto, las fluctuaciones de vacío también sean inferiores. En este sentido, si las elevadas fluctuaciones de vacío favorecieran ciertos fenómenos, como los flujos inversos y, sobre todo, los impactos (ligados principalmente a los deslizamientos y caídas de pezoneras), cabría esperar que la LM y LA elevarían la incidencia de mamitis respecto a la LB. 

En este estudio se han utilizado un total de 56 cabras de raza Murciano-Granadina (40 inicialmente sanas y 16 inicialmente infectadas); tras la separación de los cabritos, inmediatamente tras el parto, todas ellas pasaron a ordeñarse una vez al día en LM durante un periodo pre-experimental de 2-3 semanas. A continuación, se organizaron dos grupos con los 40 animales que permanecieron libres de infecciones intramamarias (IMI): 15 primíparas, 12 de segundo parto y 13 de tres o más partos, según número de lactación, nivel productivo y flujo de leche, asignando al azar a cada grupo el ordeño en línea media (LM) o en línea baja (LB) durante un periodo experimental de 17 semanas. En este periodo se utilizaron varias estrategias para aumentar la exposición de los pezones a patógenos durante el ordeño: a) eliminación del baño de pezones con yodo tras el ordeño; b) colocación de las pezoneras a cabras infectadas antes que a las sanas (primeras 12 semanas); c) sumergir las pezoneras en leche mamítica, previo al ordeño de cada cabra sana (últimas 5 semanas). La sala de ordeño (2×12 plazas), las pezoneras (Almatic), la pulsación (90 p/m; 60%) y el vacío medio bajo el pezón (en torno a 36 kPa) fueron iguales en LM y LB. En línea media se instalaron 6 juegos de ordeño y el doble (6 por plataforma) en LB. La reserva real de vacío fue de 750 y 950 l/m en LM y LB, respectivamente. Con periodicidad semanal se registraron las siguientes variables: producción de leche (medidores volumétricos), deslizamientos y caídas de pezoneras, recuento de células somáticas (Fossomatic 5000) y análisis bacteriológico por glándula. La edematización/congestión de las paredes del pezón se evaluó mediante cutímetro y ecografía, registrándose 4 días consecutivos de acuerdo a un diseño cruzado (dos grupos de 28 cabras; dos tratamientos, LM y LB; dos periodos de 2 días de duración cada uno). Los datos obtenidos fueron analizados estadísticamente con los programas MIXED y FREQ del paquete estadístico SAS (1996).

Los resultados obtenidos muestran un número de nuevas infecciones acaecidas a lo largo del periodo experimental coincidente en el grupo de animales ordeñado en LM y en el grupo ordeñado en LB (6 infecciones- 30% de incidencia- en cada grupo). Todas las infecciones fueron unilaterales y causadas por estafilococos coagulasa-negativo (5 infecciones en LM y 4 en LB), estreptococos (1 infección en LM) y gérmenes gram-negativo (2 infecciones en LB). En LM, dos de las infecciones llegaron a cursar como mamitis clínica, mientras que en LB esto sólo ocurrió en un caso. Un aspecto destacable es que la mayoría de nuevas infecciones aparecieron más pronto en LM (semanas 1 a 5 del periodo experimental) que en LB (semanas 7 a 16). Las fluctuaciones de vacío en el extremo del pezón, en presencia de flujo de leche, fueron más elevadas en LM (normalmente superiores a 5-6 kPa) que en LB (2-3 kPa). Sin embargo, los deslizamientos y caídas de pezoneras, aspectos que previsiblemente favorecen la presencia de impactos, no se elevaron en la LM respecto a la LB (17% vs 24%).

Finalmente, la producción de leche y el recuento de células somáticas (RCS) tampoco difirieron significativamente entre la LM y la LB. Respecto al estado del pezón, se evaluó el nivel de congestión y/o edematización de las paredes del pezón tras el ordeño, mediante dos técnicas diferentes: cutímetro y ecografía, que a pesar de existir grandes diferencias en los resultados obtenidos en ambas, sin embargo, no aparecieron diferencias significativas entre la LM y la LB. Como conclusión general se puede afirmar que en condiciones adecuadas de ordeño del ganado caprino lechero, la línea media no debería ser un factor determinante para elevar la incidencia de mamitis a lo largo de la lactación.


Autoría: A. Manzur y colaboradores (2005)
José Luis Ares Cea (recopilación científica)

martes, 5 de mayo de 2015

INVESTIGACIÓN: ALTERACIONES DE LA UBRE EN OVINO DE APTITUD CÁRNICA (ESPAÑA)

En un trabajo de investigación se han estudiado las infecciones por mastitis (mamitis) y otras alteraciones de la ubre en ganado ovino de aptitud cárnica de Rasa Aragonesa (Zaragoza, España).

Las mastitis (mamitis), clínicas o subclínicas, no han sido muy bien estudiadas en los rumiantes de aptitud cárnica carne (no ordeño) a pesar de la importancia que puede llegar a tener una menor producción de leche en la cría natural de los corderos. En la especie ovina se están realizando programas de control de esta patología, siendo una de las herramientas empleadas frecuentemente los tratamientos antibióticos (intramamarios y parenterales) durante la fase de secado de las ovejas.

Este estudio se realizó en 225 hembras, a los 15-30 días post-parto, pertenecientes a 9 explotaciones de Rasa Aragonesa (25 ovejas/rebaño al azar), con un examen de la ubre por palpación, la comprobación de la presencia o ausencia de leche mediante ordeño manual, y el test de Californian Mastitis Test (CMT) como indicador indirecto de la presencia de mamitis subclínica. En el momento de la exploración clínica también se anotó la edad de los animales así como la realización de alguna práctica de secado en la explotación–restricción de alimentación sólo a paja de 1 a 3 días antes o después del destete-, estudiándose su relación con la presencia/ausencia de alteraciones clínicas y subclínicas en la ubre (mediante ANOVA y Chi-Cuadrado). Asimismo, se realizó un muestreo de leche en cada explotación (3-4 ovejas positivas al CMT) para si análisis microbiológico.

Los resultados obtenidos en un estudio anterior, realizado en cuatro explotaciones de Rasa Aragonesa revelaba que el 9,1% de las ovejas exploradas no tenían leche y el 12,6% presentaban anomalías varias, entre ellas, ubres carnosas con induraciones, mamitis gangrenosa, teticiegas, ubres descolgadas, presencia de nódulos y leche acuosa (23,7% con alteraciones clínicas). Además, sobre el resto de ovejas con ubres aparentemente sanas, el 46,2% resultaron positivas al CMT, lo que indica un alto porcentaje de ovejas con mamitis subclínicas. Asimismo, en el presente trabajo los resultados muestran algún tipo de alteración clínica de la ubre (15,6%), observándose falta de leche en una mama (7,1%) y con presencia de nódulos (1,8%). Otras alteraciones fueron sólo nódulos (1,8%), alteraciones en el pezón (1,8%), pérdida de una mama (1,3%), induraciones (1,3%), mamitis (0,9%) y ubres globosas (0,9%). En ninguna de las explotaciones estudiadas se realiza tratamiento antibiótico en el secado/destete.

La presencia de dichas alteraciones estaba directamente relacionada con la edad de las ovejas: 4,8 años/ubre sana vs. 5,8 años/ubre con alteraciones clínicas (p<0,05). En las restantes 190 ovejas con ubres aparentemente sanas, un 30% resultaron CMT+ (rango entre explotaciones de 20-47,4%), con un 46,5% en ambas mamas. No se ha encontrado asociación entre la presencia de mamitis subclínicas y la edad (CMT–: 4,3 años; CMT+: 4,4 años; NS), ni en la práctica de algún manejo de la alimentación en el destete (secado). Estos resultados demuestran el elevado % de ovejas con alteraciones mamarias clínicas y subclínicas existentes en los rebaños de aptitud cárnica lo que indica la necesidad de instaurar un programa de control al respecto. En cuanto a los análisis microbiológicos, la mayoría de los aislamientos de gérmenes patógenos fueron simples (82,6%), siendo do mayoritario el aislamiento de estafilococos coagulasa negativos-SCN (39,1%).

Como conclusión general se pone de manifiesto la gravedad de las alteraciones mamarias en las explotaciones de ovino de carne estudiadas, repercutiendo en su productividad y en consecuencia en la cría del cordero. El elevado porcentaje de ovejas sin leche o con otras anomalías clínicas merece una especial atención siendo importante remarcar la necesidad de realizar un examen de la ubre tanto en el parto como en el destete para realizar el correspondiente tratamiento o para el desvieje. Esta práctica debe ser incorporada de forma rutinaria en el manejo general de la explotación de ovino de carne. Asimismo, el elevado porcentaje de ovejas con resultados CMT+, a pesar de tener ubres de aspecto aparentemente sano, demuestra la importancia que también las mamitis subclínicas tienen en el ovino de carne.


Autoría: S. De Santapau y colaboradores (2005)
José Luis Ares Cea (recopilación científica)