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martes, 21 de mayo de 2013

COOPERACIÓN EXTERIOR: COSTA RICA ASOCIACIÓN CAPRINA (TRES RÍOS)

En el marco de un programa de cooperación internacional tuvo lugar la visita a Andalucía (España) de Alejandra Jiménez, presidenta de la Asociación Caprina de Costa Rica, para conocer la situación de este sector ganadero, tan importante a nivel nacional (primera región española por censo de cabras y volumen de leche producida). Durante su estancia entre nosotros tuve la ocasión de acompañarla personalmente en un itinerario de visitas a varias explotaciones caprinas andaluzas con distintas estructuras y dimensiones productivas.
En este programa de visitas tuvimos la oportunidad de recorrer explotaciones con los sistemas tradicionales más extensivos, incluyendo el pastoreo directo en el campo, y las prácticas ancestrales de la trashumancia y trasterminancia, hasta los más intensivos, con todos los animales completamente estabulados en edificaciones, sin contacto alguno con el campo y el aprovechamiento de sus recursos naturales.
Hablamos directamente con los productores, conociendo de primera mano la situación actual de sus establecimientos caprinos, sus problemas y perspectivas a corto y medio plazo. Tuvimos también la oportunidad de conocer tanto las instalaciones como las prácticas de manejo de los animales, las exigencias normativas, las ayudas y subvenciones, así como las condiciones de comercialización de sus producciones en el mercado.
Durante el programa de trabajo pudimos visitar explotaciones caprinas ubicadas en las provincias de Almería, Córdoba, Granada y Málaga, con un censo de animales comprendido entre 50 y 1.500 cabezas, en distintos ecosistemas y condiciones climáticas, tanto en zonas litorales, como en valles, mesetas, altiplanicies, montes y serranías, y en mayores altitudes en áreas montañosas.
Al finalizar cada una de las visitas, la pregunta de Alejandra era siempre la misma: ¿no existen explotaciones caprinas más pequeñas en Andalucía?. Lo cierto era que las explotaciones de menos de 50 animales en aquellos años se consideraban como economía casi de "subsistencia", con unas producciones que a los precios de venta de la época no permitían que una familia pudiera vivir de dicha actividad ganadera exclusivamente.
Cuando en una de las reuniones posteriores en las que también participó Gonzalo Ramírez, entonces presidente de la Asociación de Queseros Artesanos de Andalucía (AQAA), tuvimos la oportunidad de conocer la situación del sector caprino de la región de procedencia de Alejandra, y ver las imágenes fotográficas del modelo productivo local, entendimos perfectamente la reiteración de su pregunta, ya que en su mayoría eran pequeñas propiedades rurales, con un grupo mínimo de animales (3 o 6 cabras) destinadas al autoabastecimiento de la familia. Y según Alejandra lograban así tener cubiertas una parte importante de sus necesidades calóricas y proteicas en base a la dieta alimentaria de leche y carne caprinas.
Este concepto de "microestablecimiento caprino", donde las cabras domésticas, consideradas como animales "casi de compañía", ocupan las zonas contiguas a las pequeñas viviendas rurales (patios o corrales), construidos con materiales autóctonos, constituye, sin embargo, un modelo muy integrado en la naturaleza, y si además permite generar una cierta actividad económica con escasas inversiones, satisfechas muchas veces mediante la concesión de microcréditos con líneas específicas para las familias campesinas, puede servir de ejemplo para el desarrollo sostenible del sector caprino en otras regiones y países de Centroamérica y del Caribe.
En este sentido, mi propuesta de trabajo ha estado orientada a avanzar en la mejora de la formación de los campesinos y ganaderos, en la gestión racional de los recursos locales, y en la elaboración y transformación artesanal de las producciones caprinas: leche, carne, quesos, postres lácteos, embutidos curados y cocidos, etc., sin olvidar los objetos de indumentaria, calzado y decoración (pelo, cuero, cuernos y huesos), que pueden tener su demanda por parte del sector turístico. 
En una primera etapa se requiere el apoyo decidido de los organismos públicos internacionales, así como la asistencia y asesoramiento técnico de las instituciones y entidades locales. Posteriormente, podría encargarse la propia Asociación Caprina de Costa Rica de la supervisión directa en las explotaciones caprinas, trabajando conjuntamente productores y técnicos.
Fuente: Cooperación internacional con países de Centroamérica. Asociación Caprina de Costa Rica: período de trabajo en Andalucía (2000).
José Luis Ares Cea (asesor científico)

jueves, 21 de marzo de 2013

COOPERACIÓN EXTERIOR: GUATEMALA MICROEMPRESAS CAPRINAS (PROGRAMA INTEGRADO DE TRABAJO)

El ganado caprino se extiende por los cinco continentes, con numerosas razas autóctonas o foráneas, puras o cruzadas, adaptadas a los ecosistemas más diversos, en regiones tropicales, desérticas, frías e incluso llegando hasta latitudes próximas a los polos en zonas de hielos y glaciares permanentes. Las cabras se encuentran tanto en las zonas litorales, como en valles, mesetas, altiplanicies, montes y serranías, y en grandes altitudes en las cadenas montañosas más importantes. En este sentido, podemos afirmar que pocas especies animales están tan adaptadas al medio natural como el ganado caprino, proporcionando además, en muchas de estas zonas, prácticamente el principal sustento alimenticio y de indumentaria y calzado de las poblaciones locales (leche, carne, quesos, pelo, cueros, etc.).

En los países de Centroamérica y del Caribe, igual que ocurre en otras regiones del mundo, los pequeños rebaños o 'hatos' de cabras también constituyen la base de la economía doméstica de muchas familias en las zonas rurales, representando la leche y los quesos, junto con la carne y sus productos derivados, prácticamente, las únicas fuentes de proteínas animales en las dietas alimenticias de esas poblaciones, desde hace varios siglos.

Para que estas pequeñas producciones caprinas que, en muchos casos, se pueden considerar como de auténtica "subsistencia" en las condiciones más difíciles, se puedan transformar en una fuente de ingresos más o menos constante para las familias rurales, además de proporcionar productos para el autoconsumo doméstico, se requieren el desarrollo y la puesta en marcha de programas integrados específicos para la especie caprina, dirigidos a la creación de microempresas ganaderas y pequeños establecimientos de elaboración de productos artesanales (lácteos, cárnicos, cueros y pieles), con la asistencia y apoyo técnico de las instituciones y entidades locales.

En el caso concreto de Guatemala, hace unos años, se puso en contacto conmigo, Rodrigo Arias, Presidente de la Asociación de Fomento Caprino de ese país, con objeto de desarrollar un programa de cooperación internacional para la capacitación de los ganaderos de caprino (caprinocultores) integrados en dicha entidad asociativa. En este sentido, según mi experiencia profesional en programas de desarrollo integrado en otras regiones de similares características socioeconómicas, es necesario realizar un conjunto de actividades con los ganaderos, artesanos y técnicos, muy participativas, "pegadas" al terreno, y partiendo de la situación real existente tanto en lo relativo a los conocimientos adquiridos previamente por las poblaciones locales, como por la tipología de las instalaciones y tecnologías adoptadas en este sector productivo en cada región o zona del territorio de actuación.

En la propuesta de trabajo, que elaboré entonces, se incluían una serie de actividades, muy interrelacionadas pero, al mismo tiempo, ordenadas secuencialmente en un calendario adaptado a las disponiblidades horarias de los productores y técnicos locales con objeto de aprovechar más eficazmente los recursos humanos y materiales disponibles. Las actividades programadas se desarrollarían en las siguientes fases o pasos:

  • Conocimiento de la situación actual del sector caprino en Guatemala: revisión de estudios e informes previos, visitas a los establecimientos caprinos, charlas con productores y técnicos.
  • Diseño de programa de trabajo integrado y participativo: reuniones con los productores, mesas de debate con los técnicos y autoridades de instituciones y entidades públicas y privadas.
  • Cursos de capacitación de los productores: impartir conocimientos teórico-prácticos sobre instalaciones, manejo del ganado, sistemas de producción tradicionales, elaboración de productos lácteos y cárnicos, higiene y sanidad, seguridad alimentaria, control de calidad, almacenamiento y comercialización, etc.
  • Cursos de perfeccionamiento profesional para técnicos locales: formación especializada sobre los recientes avances científico-técnicos en el sector caprino, innovaciones tecnológicas, nuevos productos, organización y gestión de microempresas ganaderas y pequeños establecimientos artesanales, transferencia y asesoramiento al sector, estrategias de marketing, etc.
  • Fomento de microempresas caprinas: diseño de proyectos-tipo de inversión, estudio técnico-económico específico, análisis de viabilidad real, estrategias de producción y comercialización, asociacionismo, etc.

Fuente: Cooperación internacional con países de Centroamérica. Propuesta de trabajo para Guatemala (2006).
José Luis Ares Cea (asesor científico)